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La Torre Eiffel es otra cosa

Por Servicio de comunicados • May. 18, 2008 • Categoria: Voleibol

NOTA DEL EDITOR: Cuarto diario de Jessica Rosa Andino, directora de prensa de la Federación Puertorriqueña de Voleibol y quien se encuentra acompañando a la Selección Masculina en su viaje por Europa.

DIA # 4 – 17 de mayo de 2008

PARÍS, Francia- No hay duda que tengo que comenzar las historias de ayer, sábado, 17 de mayo de 2008 con la visita a la Torres Eiffel. No puedes creer lo grande que es, hasta que la ves de cerca. Parece un sueño estar allí.

Es hermosa. Desde que sales de la estación del tren, sabes que estás cerca. Me entraron unos nervios tremendos, que se prologaron porque comenzó a llover y tuvimos que parar a que pasara la lluvia, pero cada vez era más fuerte. Cuando pasaron casi 15 minutos, decidimos salir a mojarnos.

Si la mojá del primer día fue grande, esta fue mojá y media. Estábamos enchumba’os de pies a cabeza pero seguimos corriendo hasta Trocadero y llegamos al centro del Palacio de Chaillot que está divido en dos enormes edificios de una arquitectura impresionante y cuando caminas por el centro…wao!..ahí está ella. Tan imponente y adictiva al mirarla. Tratas de verla por todos lados, pero la emoción te ciega porque sigues tomando y tomando y tomando fotos y no paras de mirarla.

Tienen que venir a París. De verdad que debe de ser genial venir sin prisa. Nosotros salíamos de la práctica de hoy y dieron vía libre para despejarse un poco aquellos que quisieran. El grupo se dividió. Unos se fueron a dormir para el hotel, otros para las tiendas en Notre Dame, algunos a tomar un café y nosotros que queríamos ir a ver la Torres Eiffel.

En mi grupo estaban los jugadores Alexis Matías e Iván Pérez, el estadístico Manuel Acevedo, el Data Volley – desde Lares- Ángel Vélez, el asistente del equipo Alejandro Arconada y el doctor Luis Baerga Varela.

Nos tiramos fotos de todos los ángulos, hasta de la parte de abajo. Cuando íbamos camino a ella se veía deslumbrante. Dicen que de noche es otra hermosura, pero no sé si la lograré ver a menos que sea en tarjetas postales.

Como pollitos mojados nos arrimamos debajo de la Torre para ver las inmensas filas de la gente para subir hasta la parte de arriba de la Torre. Como andábamos cortos de tiempo, no pudimos subir.

Seguimos caminando para verla por el otro lado y pasamos por los jardines que la rodean. Al final, en la fuente, el grupo de nosotros se dividió. Alexis, el doctor y Arconada se fueron para Notre Dame mientras, Ángel, Iván y yo seguimos para ir al Hotel de los Inválidos para entrar y ver el tan comentado panteón de Napoleón.

Caminamos y caminas y caminamos. Estábamos lejos de verdad, pero seguimos. La tumba esa da miedo. Es un sitio obscuro y tenebroso. La Tumba está en un hoyo grande en el medio de ese mini museo que tiene otros panteones y una capilla con un Cristo precioso. Es dorado y alumbra todo el sitio de la capilla.

En el Hotel de los Inválidos tuvimos la oportunidad de ver cañones, armas y muchas otras cosas de las Guerras Mundiales I y II.

Tuvimos la oportunidad de ver una montada de guardias franceses sobre los caballos con sus impresionantes uniformes, los sombreros y las trompetas. Fue un espectáculo muy vistoso.

Salimos corriendo de ahí porque teníamos que regresar al Hotel para cenar y llegamos a tiempo. La temperatura bajó y esta vez no teníamos guías. Leyendo las líneas del tres y los sistemas de transferencias, llegamos de regreso sin perdernos. Ya soy una experta en los trenes de Francia. Sí, claro.

De la práctica de ayer les tengo que contar que fue en las afueras de París. Hicimos como tres cambios de trenes hasta llegar a Ville de Vincennes. Fuimos a una cancha que la entrada parece de teatro, de hecho tiene al lado de la cancha, dentro del mismo edificio tiene una sala de espectáculo. Es muy bonita.

A pesar de que la cancha tiene capacidad para 500 personas, el tabloncillo es inmenso; es más grande que el del Choliseo.

Los muchachos practicaron hoy por más de dos horas y media en la cancha nueva, la misma que utilizarán hoy, domingo.

Ya nos quedan poco menos de 48 horas para irnos de París rumbo a Italia. La práctica de hoy es por la tarde, voy a ver si aprovecho y voy al Museo de Louvre que es lo que me falta ver, al menos de lo más importante de París. Digo si no amanezco con catarro o con fiebre de la moja’ que me di hoy.

Saludos desde París;
Jessica

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